La historia de mis refugios

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Tienda

El pasado Noviembre pude salir con mi nueva hamaca por fin. No es la primera vez que viajo con una hamaca pero si que es la primera vez que viajo con una que casi funciona a la perfección, y digo casi porque aún tienen que mejorar algunas cosas para que deje de considerar llevar la tienda de campaña en lugar de la hamaca.

En mi primer viaje largo acerté de casualidad (la suerte del principiante) con una quechua de estas que se montan solas. Estuve la mar de a gusto todo el viaje. Se comportó muy bien bajo la lluvia en temperaturas bastante bajas y sólo al final después de acampar más de 20 veces una de la varillas empezó a romperse.

Teniendo en cuenta que me costó algo así como 30€ creo que desempeñó su función muy bien, y posiblemente habría aguantado otro par de meses más con algunas reparaciones. Sólo tenía un pero, y es que plegada ocupaba demasiado espacio. y aunque conseguí aprovechar la funda colando la esterilla dentro no era suficiente y sobresalía demasiado por detrás y por los lados con lo que todos los días perdía bastante tiempo sólo con colocarla en el transportín. Eso si, era una gran plataforma sobre la que disfrutar de segundos y terceros desayunos. Además sacarla de su funda y en poco más de un minuto estar dentro tumbado descansado es un gran plus. El tamaño también era perfecto para mi pues tenía el sitio justo para dormir con el equipaje a mi lado. Pero no regresó conmigo a casa. Su valor no compensaba el esfuerzo que requería cargar con ella el viaje de vuelta.

El siguiente viaje que hice con la bici lo hice con otra tienda de campaña que ya funcionó mucho mejor, aunque tenía dos peros. El primero el peso (algo que no me molesta especialmente) y unas varillas muy largas (eso si me molesta). Me encontré con el problema de que si la ponía sobre la parrilla de lado sobresalía demasiado por los lados y si la ponía recta sobresalía demasiado por detrás e incluso tapaba la luz y el reflectante del transportín lo cual era mucho peor. Al final la transporté en dos partes. Por un lado las varillas y por otro el resto. En realidad no es un gran inconveniente. Es más creo que la puedo rescatar del armario si consigo modificar las varillas para que ocupen la mitad de lo que ocupan ahora mismo. Las cosas que no me gustan de esta tienda se acaban ahí. El tamaño es estupendo y la entrada bien grande con un avance con sitio suficiente para mis botas y cocinar. Además la ventana en la puerta me parece una idea genial porque me encanta ver lo que hay fuera. Como dije antes es pesada y esto tiene su parte positiva el suelo está hecho de un material muy duro que me da confianza a la hora de montarla en el medio del monte y la parte exterior también está hecha de una tela gruesa que por lo menos en apariencia es resistente. Y aunque nada puede batir a la Quechua en cuanto a facilidad de montaje a esta una vez se le pilla el truco se levanta en cinco minutos. sep18.MP4_snapshot_14.16_[2013.01.02_17.03.27] Durante el mi último viaje largo, usé las dos opciones. Es decir en el primer tercio del viaje, de principio de Setiembre a mediados de Octubre usé una hamaca, y el resto del viaje una tienda de campaña. Aquella hamaca lamentablemente fue una mala compra y como pasa a veces lo barato sale caro, y en este caso esa mala compra me costó posiblemente el equivalente al presupuesto para dos semanas de viaje.  No quiero que se me malinterprete esa hamaca está bien simplemente sobreestimé sus cualidades, resultó ser demasiado voluminosa, pesada y el techo no era lo suficientemente impermeable como para protegerme de las inclemencias que me esperaban durante el viaje. Eso si, pasé unas noches muy agradables durmiendo sobre ella, excepto la primera. Más adelante conseguí corregir las deficiencias con un trap hexagonal que era lo suficientemente grande como para mantenerme a mi, a mis cosas y a Cyanopica protegidos de la lluvia y aún sobraba sitio para cocinar a cubierto, pero con la llegada del otoño y mi desembarco en la isla más septentrional de Japón temí que mi refugio fuese insuficiente así que me hice con una tienda de campaña ligera compacta y económica que me acompañaría el resto del viaje sin apenas darme problemas.SANY0009 (2)

Esta tienda es un poco más pequeña y medio kilo más ligera que la que la anterior y es lo suficientemente compacta como para caber en mis alforjas deuter rack pack uni y todavía sobraba algo de espacio para más cosas lo cual era ideal, como todo hasta ahora tenía un pero, y es que la tela del suelo era demasiado fina y dejaba pasar humedad del suelo, algo bastante incómodo si se tiene en cuenta que uno de cada cuatro días de mi viaje llovió. La entrada de esta tienda está en el lateral y tiene un avance muy muy pequeño donde casi no había sitio para cocinar. De todos modos excepto el del suelo todas las demás quejas no son importantes.

26 Mi último refugio es la hamaca de Hennessy Hammocks expedition classic que es la hamaca que me habría gustado llevar al viaje y que no me pude permitir en su momento. Como digo al principio este sistema es casi perfecto para mi. Le falta ser un poco más práctico como refugio permanente. Me explico: la hamaca es perfecta para pernoctar, es decir, si lo único que quieres hacer es colgarla dormir y salir pitando por la mañana. Con practica se monta en un minuto y se desmonta y se guarda en dos. Es muy ligera y lo que a mi más me interesa es super compacta, te mantiene aislado de la humedad del suelo y no importa como de abrupto es el terreno en que te muevas sólo necesitas dos árboles o lo que sea para colgarla.  Sólo le pondría algunas pegas, el suelo de la hamaca no es impermeable con lo que si la usamos en el suelo vamos a tener problemas con la humedad del suelo y hecho de menos tener mis cosas conmigo y no tener que andar entrando y saliendo para buscar un mapa o para coger algo que se me olvidó. Pero claro la hamaca está diseñada para hacer una cosa y hacerla bien, es decir proporcionar un lugar de descanso fácil de colocar y aislado de la humedad y de las piedras del suelo.

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En resumen para viajes acampando nueve noches, o viajes en los que sólo voy a dormir al raso ocasionalmente la hamaca es sin duda la mejor opción. Y para viajes como mi segundo viaje por Japón en que disfruté de un techo sólo dos veces por semana una tienda lo suficientemente espaciosa y compacta es la mejor opción.

Como podéis ver estoy dispuesto a sacrificar un kilo en mi equipo pero después de todas mis experiencias lo que más valoro en mis refugios y en mi equipamiento en general es que ocupen poco espacio y sea discreto.

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