6ª Etapa: Moriizumi

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14 de Septiembre del 2010

Sentado en el comedor espero paciente a que aparezca una bandeja con mi desayuno. En el menú hay algo que me hace especial ilusión el Kurigohan. Este cuenco de arroz con castañas es una pequeña cura de humildad. Yo que pensaba que sabía mucho de castañas y esta mañana la cocinera me sorprende con este plato tan sencillo y tan bueno.

escanear0009Salgo de Nikko por uno de los tramos de la avenida de los cedros y mientras avanzo por el bosque empiezo a hacer pequeños descubrimientos, como esta casa abandonada hace muchos años. El interior estaba relativamente intacto y a través de la ventana podían verse los muebles y algunos utensilios. Pasé muchas ganas de colarme a hacer fotos pero lamentablemente al estar sólo y no tener móvil es mejor no entrar en determinados sitios, a no ser que la estructura del edificio me ofrezca seguridad. Y las bigas de esta casa de madera inhabitada desde al menos 40 años no me ofrecían la suficiente confianza. escanear0012

    A unos cuantos kilómetros de la ciudad junto a una nave industrial me tropiezo con este pequeño templo shintoísta en miniatura. No soy ningún experto en las creencias japonesas de los Japoneses pero si que he observado cierta relación entre los negocios y el Shinto. Muchas empresas tienen pequeños altares en  miniatura o estatuas en un pequeño jardín en algún rincón de un aparcamiento. En este caso era una vereda de cedros y un pequeño templo a la mitad del tamaño que suelen tener “los de verdad”.

SANY0174  Entre las miles de cosas que se pueden encontrar abandonadas en Japón los coches son de lo que más me fascina. Recuerdo cuando Asturias estaba tambien salpicada por coches que aparcados junto a un huerto hacían las veces de cobertizo para los aperos. En Japón hay muchos coches y furgonetas junto a las huerta y arrozales pero también hay coches que como estos llevan décadas aparcados. Lo que gusta de estas imágenes es una vez sacadas de su contexto, parece que estás atravesando el escenario de una película post apolaiptica. SANY0191
Este cartel abandonado me lo tropecé muy cerca de la casa de madera y al principio no le presté demasiada atención, no me parecía más que otro cartel anunciando un hotel que a juzgar por el sato de la publicidad hace años que ya no acoge a parejitas. Pero entonces alcé la vista de nuevo y exclamé !un momento! ¿que es eso?
SANY0213  Al medio día, cuando más cascaba el solo me tropecé con este puente, ya se que la foto no es muy espectacular pero en este lugar no parecía tener demasiado sentido. Una carretera local en mitad de la nada donde durante kilómetros no se podía ver otra cosa que granjas y arrozales. Me detuve un rato a la sombra a escudriñar el mapa a ver si encontraba solución al enigma y después de un rato y de que pasasen un par de vagones sobre mi cabeza llegué a la conclusión de que era un monorail privado que comunicaba dos partes de un campo de golf. SANY0198
Japón está lleno de cartelitos; pero este al contrario de otros es especialmente poco simpático. Se trata del aviso de un avistamiento de oso el 29 de Julio, una visión muy reconfortante sobretodo cuando hoy tengo planeado dormir en el monte.
escanear0018Todos los arrozales que me había encontrado hasta ahora estaban aún sin cosechar. Este es una de las primeras aldeas que ya han recogido el grano, y aun que aún hace bastante calor ya se nota que falta poco para la llegada del otoño.

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En el límite de la prefectura de Tochigi con la de Ibaraki encuentro un templo Shintoista y pronto se va a poner el sol así que decido acampar. Los santuarios en mitad de la montaña son un buen lugar para acampar aunque por respeto reconozco que no es un lugar más adecuado. De todos modos suelo tomar ciertas precauciones por educación hacia el lugar. La principal es no entrar con comida mas allá de donde esté la pila para lavarse las manos. No se muy bien como se delimita el recinto sagrado del resto del mundo pero si la pila es el lugar en que hay que purificarse antes de rezar deduzco que el límite no ha de estar demasiado lejos. También procuro estar el menor tiempo posible dentro de ese recinto sagrado, aunque esta noche no voy a poder hacerlo. Porque justo después de cenar el cielo se oscurece de repente y empieza a caer un chaparrón. En el pequeño tejado que cubre la fuente no hay espacio suficiente así que me hecho al hombro la bici y subo las escaleras hasta el templo. Bajo el alero hay un corredor de madera en que extiendo mi estera y me hecho a dormir.´


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