El zen y el arte del mantenimiento de carreteras

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Obras japas12000Km dan para tropezarse con muchas obras y durante todo el tiempo que pasé parado esperando a que me adelantase una larga cola de coches reflexioné bastante. En general la construcción en Japón no se diferencia en casi nada a como se hace en España, pero si que hay un cuidado especial por dar cierta imagen. Obras japas

Después de un tiempo mi organismo empezó a acostumbrarse a encontrarse con ciertas cosas en medio de la carretera.  Reflexioné entonces con calma sobre las diferentes maneras de evitar el conflicto entre los usuarios de las vías y las obras. Tarea que casi roza el marketing y varía en su intensidad y extravagancia dependiendo de la densidad del tráfico. Llegando a ciertos extremos que aun no comprendo muy bien.

Creo que entiendo cual es la razón de ese empeño por camuflar lo que a priori podría parecer un campo de pruebas para misiles y me percato de lo difícil que resulta sentirse frustrado por culpa de un socavón rodeado de elefantes azules. Pero los elefantes azules no son más que la punta del iceberg y al contemplar asombrado la variedad de dibujitos y animalillos me percato de que si siempre fuesen elefantes azules llegaría a acostumbrarme, hasta ignorarlos. De ahí que se cuide mucho la variedad de la fauna que habita los límites de ciertas zanjas.

vallasEsto de la ornamentación o jardinería de puertos y canales, parece anestesiar a los viandantes y ayuda a ignorar no sólo el inconveniente pero también al señor que se encuentra metido en un agujero hasta las orejas. Como si un truco de magia fuese toda esta parafernalia desvía atención hacia los elementos de seguridad amortiguando un poco los efectos secundarios de lo que de otra manera se podría considerar como una pequeña putada. Obras japas
Hay otro elemento casi omnipresente a pié de obra en Japón:  el “keibi-san”. Estos trabajadores vestidos con uniforme de guarda jurado están repartidos a lo largo y ancho de la geografía nipona dirigiendo el tráfico y disculpándose. Empuñando sus sables laser Refuerzan ese manto de invisibilidad, calmando los ánimos y dando la impresión (totalmente irreal por cierto), de que no solo se está trabajando con diligencia, si no que además se está ocupando el mínimo espacio posible para hacer las obras.

Obras japas

Por supuesto que personas dirigiendo el tráfico en una carretera en mitad de la nada no es ninguna novedad exclusiva del lejano oriente pero ciertos detalles marcan la diferencia:

El más evidente de todos es su abundancia. La población de Keibi-san es en ocasiones igual o superior a la de los otros trabajadores, y en tramos en construcción largos hay un señor de estos cada 100m. Si no me equivoco los keibi-san trabajan para una empresa de seguridad y no para el contratista de la obra. Además de ir vestidos con ropa muy diferente a la de el resto de trabajadores incluso hasta los cascos de obra son diferentes.

Obras japas

En este afán por llamar la atención, y contribuir a la sensación de que los trabajadores trabajan hacinados en una cuneta, la tecnología también juega su papel y sorprendentemente elementos bastante voluminosos tienen un espacio bastante importante en las obras, y brillan con especial intensidad, literalmente al caer la noche, y dan bastante por el culo por que suelen invadir un espacio que de otra manera estaría habitado por mi.

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