Las estaciones

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[Teahouse at Koishikawa the morning after a snowfall] (LOC)

2207 km desde que desembarqué en el puerto de Aomori, corriendo hacia el sur. Ha ocurrido un poco de todo entre el viernes 29 de octubre y el lunes 22 de noviembre que llegué a Shimonoseki. Llovió uno de cada tres días. El regreso desde Hokkaido fue como un retorno al viaje tal y como yo lo había planeado, aunque a causa del mal tiempo este segundo tercio del viaje fue bastante apurado y sólo me permití un día de descanso en Akita. Pero, como a medida que avanzaba hacia el sur el invierno me perseguía, pude ver las bandadas de cisnes que vienen de Kamchatka o como se diga, y los bosques con con las hojas siempre a punto de caerse, aunque con colores más vivos. Es como si en Hokkaido viviese en un atardecer interminable y en esta parte, un amanecer otoñal lleno de bruma y casi perpetuo. Casi, porque en Shimane y Yamaguchi la temperatura fue mucho más agradable de lo que esperaba y me sorpendí durmiendo sin taparme con el saco y pedaleando en camiseta. En resumen, esta semana dejé atrás una primavera sin flores pero con dunas, playas, y puertos de montaña diminutos. ¿A quién se le ocurre poner un cartel para anunciar un puerto que apenas llega a los 39 m sobre el nivel del mar?  Poco más y no califica como repecho. Tambien me encontré con bastante gente. Con Shingo en Akita, con el Ohno en Niigata, con el chico éste que viaja con un carromato de playa en playa. Desde Shimonoseki crucé por fin el Mar del Japón, que he bordeado durante tanto tiempo y ahora estoy en el sur de Corea, al otro lado.

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