37ª Etapa: Las piedras enmaromadas.

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31 De diciembre del 2008

gruas de los astilleros universal
gruas de los astilleros universal

Despierto el último día del año esperando poder ver un hermoso amanecer desde la playa de Gotenba, pero el destino me regala unas nubes bajas, y viento.

Desayuno sentado en la entrada de mi tienda mientras poco a poco se hace de día, los nativos mas intrépidos hacen ejercicio en la playa o pasean a sus perros mientras yo guardo mis cosas y las subo a lo alto del muro por partes.

A medida que avanza la mañana el tiempo mejora un poco pero el viento no me da ni un respiro empujándome varias veces a la cuneta o contra el quita miedos.  Pero no todo es incómodo parece que estoy curado de mi dolor de culo, y aunque es incómodo voy bastante rápido.

puente rio kumozu

Me salgo de la carretera nacional y hago miles de eses por las estrechas carreteras que hay entre los campos y las esclusas que protegen de las marejadas. Casi sin darme cuenta cruzo Ise y llego a Futamichoe. Salgo de la carretera y empujo mi bici entre los turistas que visitan las dos piedras y el templo de las ranas. Me quedo un rato viendo los leones marinos en su piscina y empiezo a buscar el albergue.  No busco demasiado porque lo veo imposible así que me siento a esperar a que pase alguien con aspecto de local y pregunto.

carreteras entre los arrozales de Matsusaka
carreteras entre los arrozales de Matsusaka

Una mujer de origen Koreano muy simpática me indica el camino y me acompaña un pedazo para asegurarse de que no me pierdo. Ya sé que dije que la subida hasta el albergue de Uwajima era dura pero es que está calle tiene unos escalones, y no sólo tengo que subir la bici empujando, si no que tengo que colocar el pié detras de la rueda por que sólo frenado no se queda quieta. Con la lengua fuera llego hasta la entrada del albergue que antes formaba parte de un monasterio budista. Un poco más arriba parece que todo está preparado para celebrar la llegada del nuevo año. Me hubiera gustado poder ayudar en los preparativos pero parece que llegué tarde.

subida al templo

Con la bici sin las alforjas voy hasta la ciudad del otro lado de la bahía a comer y a investigar donde está el ferry, y de paso hacer un poco de turísmo. Todo es muy pintorésco, los barcos que llevan a ordas de turistas a contemplas las miles de islas de la bahía las tiendas en las que se venden las perlas que pescan las mujeres buceadoras  en la zona. Hasta la tienda de los 100¥ es original.

exhibicion de mujeres buceadoras en Toba
exhibicion de mujeres buceadoras en Toba

Vuelvo antes de que se haga de noche, hasta el albergue y conozco a Kaori.

-Hola- saludo

-Hola, no sabrás como se enciende la estufa- Me dice mientras se forta las manos con unos guantes con los dedos de colores, y tapada hasta la naríz con una bufanda, (a parte de llevar un abrigo largo puesto).

-No, lo siento no tengo ni idea de como funciona, pero voy a preguntar- por la puerta de mi habitación había visto a un hombre hacer algo con la estufa de mi habitación así que me acerqué a preguntar.

Antes de salir a hacer unas compras el señor Yamada enciende la estufa de queroseno para alivio de Kaori y tortura de mis narices.

-¿Quieres un te Kaori-san?-pregunto mientras investigo los cacharros disponibles.

-Si, deja ya lo hago yo- me dice mientas se desata la bufanda del cuello comprobando que la estufa ya empieza a hacer efécto.

-¿Sabes si hay un conbini cerca?-me pregunta Kaori.

-Si, hay que bajar hasta la nacional y cruzar hasta el otro pueblo- le digo señalando en dirección al fregadero que se encuentra entre Kaori y la tienda.

Ella agarrando sus guantes mira por la ventata, ya está todo oscuro y suspira.

-¿Quieres que te acompañe?- le digo mientras aclaro mi taza.

Desde la otra punta de la habitación  Kaori contempla como me peleo con el grifo.

-No es necesario- dice en voz baja.

-No te preocupes yo quería ir a comprar algo para esta noche pero ir sólo me dá pereza- contesto mientras dejo la taza en el escurreplatos.

Con cuidado corro la puerta de la entrada Kaori me espera fuera.

-Un momento voy a coger la linterna- Corro hasta la bici y saco el faro del manillar.

Bajamos la rampa (mejor dicho trampa) con la ayuda con cuidado y caminamos entre las casas del pueblo. Al llegar al fondo de la cuesta Kaori se para a acariciar un gato que estaba sentado en una maceta vacía. Me fijo en el gato y me doy cuenta de que ya había visto ese gato al medio día y cuando me acerqué a hacerle unas caricias se fue. (Será chaquetero el minino).

-Este cielo no se puede ver en la ciudad- dice Kaori mientra acaricia el lomo del gato.

Es verdad, no me había dado cuenta, pienso.

-Miaaa- contesta el gato mientras nos alejamos caminando y charlando de nuestras cosas por hasta llegar al tunel peatonal que une Ise con Futamichoe.

tunel futamicho

Dentro del viejo tunel excavado en la roca se escucha perfectamente el eco de nuestros pasos dentro del tunel que que sólo está iluminado por unas bombillas de luz rojiza que apenas dan para distinguir donde están las mohosas rocas.

-No me extrañaría que hubiese fantasmas aquí dentro- Dice Kaori mirando a todos lados y apurando el paso para ponerse a mi altura.

-Una gran localización para una película de miedo- digo iluminándome la cara desde abajo con la linterna.

De vuelta en el albergue, la cocina estaba llena de gente, cenamos todos juntos y charlamos sentados a la mesa mientras en la tele dan una peli de Doraemon. Todo el mundo  esta en el albergue hoy para ir a al Santuario de Ise el lugar mas sagrado del Shintoismo. Bueno todos no, yo estaba en este sitio tan místico rodeado de lugares históricos como Meoto Iwa (las piedras enmaromadas) durmiendo en un antiguo monasterio en lo alto de un colina casi por casualidad.

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