37ª Etapa: Año nuevo

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1 de Enero del 2009

andandará lamazake

andandará l'amazake

Entre risas y todo tipo de bebidas mas o menos espirituosas esperamos en la cocina a que den las campanadas. Comienza la cuenta atrás y todos guardamos silencio agarrados a nuestros respectivos vasos, cinco, cuatro, tres, dos, uno … los fuegos artificiales inundan la tele y todos nos felicitamos el año nuevo y brindamos los unos con los otros.

foto de finales del siglo XIX

foto de finales del siglo XIX

Después de mucho insistir dejo a un lado mi lata de cerveza y abro la veda del sake, todo el mundo me ofrece de su pequeña botella un chupito de la bebida japonesa. Trato en vano de menguar la ingesta etílica alegando  que no tengo mucho aguante para el alcohol (nada apartado de la realidad) y así aliviar la ingesta. Pero a pesar de mis esfuerzos bebo de las botellas de todos, al menos un poco.

litros de sake corren por mis venas mujer...

litros de sake corren por mis venas mujer...

Convencido de que el sake no es para mi (no por no haber probado variedades) recibo con alegría la sugerencia de Kaori de que salgamos hasta el templo de encima del albergue a decir la primera oración del año.

Avandono el hogar acompañado de Kaori Mayu y Maikel (japones de padres filipinos) otra vez armado con mi linterna procuro caminar en linea recta por el sendero de grava.  Frente al templo una hogera al rededor de la que juegan los varios niños y a un lado bajo un toldo blanco varias personas reparten amazake obviamente no paso desapercibido en aquel templo de pueblo y termino con un vaso uno en cada mano. Los cuatro nos acercamos a rezar, ofrecemos una moneda cada uno y pedimos nuestro deseo para el año nuevo.

夫婦岩

夫婦岩

La noche es joven y yo ya estoy un poco caliente con tanto sake y amazake así que bajamos hasta el pueblo vamos hasta el templo de las dos piedras Meoto Iwa a repetir el mismo ritual que antes en Futamicho pero esta vez rodeados de gente. Llevados por la fiebre consumista que rodea el evento compramos unas tablas para en las que escribir un deseo para que después de colgadas el viento las agite y ese ruido transmita el deseo a los dioses. Seguimos nuestro paseo por la orilla del mar hasta el siguiente templo de camino a Ise Jingu. Era imposible perderse en la oscuiridad, todo el mundo estaba en la calle charlando animados mientras caminaban de templo en templo.

una de las múltiples residencias de los dioses

una de las múltiples residencias de los dioses

Después de reponer fuerzas en el konbini decidimos que ya que estamos allí podríamos continuar con el paseo hasta Ise Jingu y algo mas de una hora mas tarde a altas horas de la mañana estábamos en Ise Jingu repitiendo el mismo ritual pero esta vez en el santuario más importante del Shintoismo. Perdí la cuenta de los vasos de amazake, los templos y las reverencias cuando decidimos que ya habíamos tenido suficiente.

Derrotados por la noche caminamos a contra corriente de la marea de personas que habían madrugado para acercarse al santuario, y ya era de día cuando entramos sigilosamente para no despertar a quienes habían celebrado de una manera mas discreta el año nuevo.

A las diez de la mañana bastante perjudicados nos volvemos a encontrar los cuatro sentados en la entrada. Nos intercambiamos nuestros teléfonos y correos y nos separamos, ellos hacia el tren y yo en búsqueda de un sitio en donde esconder todo el día mi dolor de cabeza. Hoy es el primer día que termino como suelo comenzarlos recogiendo las cosas y metiendo todo en las alforjas.

Con las gafas de sol puestas pedaleo alejándome del sigo un canal. Cruzo un pequeño puente de madera hasta un juncal entre dos canales despejo un poco de sitio para la tienda y me acuesto al tiempo que en España dan las doce campanadas.

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