34ª Etapa: Homeless

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Domingo 28 de Diciembre del 2008

Lun, !tú si que me entiendes!

Lun, !tú si que me entiendes!

Estoy sentado a la mesa con un cuenco de arroz en una mano y dos palillos en la otra cuando noto dos patitas en mi muslo es Lun (la perra) que viene junto a mi silla, mueve el rabo se apoya en mi, se baja, se sienta, barre el suelo y vuelta a repetir…

-¿No te molestará la perra- Me dice su sueño que se asoma por una ventana que da al comedor desde la cocina mientras se seca las manos.

-No, no para nada-

-No, para ti no hay nada- le digo a la perra en español, y pone sus peludas patas en mi pierna otra vez.

-En serio, esto no es negociable, tu sabes no sabes lo que hubiera dado yo ayer por un cuenco de arroz como este- digo mientras sale el dueño de la cocina y se sienta a cabeza de mesa, me mira y sonríe. Pensará que estoy loco hablando con el perro en español.

-En resumen que no te doy nada- doy por terminada mi conversación con la perra, pero no desiste de su actitud.

-No entiende nada de lo que estoy diciendo- digo en japonés.

Todos nos reímos (menos la perra)

Un rato mas tarde intentamos ponernos en contacto con un albergue a mitad de camino entre Wakayama y Nara, pero nadie coge el teléfono.  Me arrepiento de no haber llamado ayer, ahora no tengo demasiado margen de maniobra. Tengo que salir por la puerta si no quiero perder el ferry de Tokushima a Wakayama.

Ya llevo un buen pedazo pedaleando por las calles cuando en un giro a la izquierda noto algo extraño en la carretera. El arcén está mas sucio que de costumbre y la mediana es mas alta y robusta de lo que suelen ser. Paro la bici y con el cruce aun a la vista saco la fotocopia que me dieron en el albergue para ver si estaba yendo por donde se suponía. Efectivemente estoy en la entrada de un tramo de 2Km con un puente sobre la ria y se supone que no puedo pasar en bici. Respiro hondo y me hago a la idea de que tengo que dar un rodeo de para cruzar la ría haciendo 5Km en lugar de 2Km empiezo a recular para dar la vuelta mientras guardo el mapa me pongo sobre la bici y tiro de frente, que me puede pasar que me pare la policía, se me doy prisa en un par de minutos estoy al otro lado haciendo como si nada. Sprinto para ganar velocidad  doy una curva y veo el límite de velócidad ¡40! pues como me descuide me van a multar antes por exceso de veocidad (no es broma). Paso como una exhalación por el puente pensando que tal vez sea la primera bici que cruce ese puente llego hasta un semáforo y ya estoy fuera. Ya me parecía que no sería para tanto.

a que visto asi tampoco es para tanto

a que visto asi tampoco es para tanto

Una veintena de coches, una moto y yo esperamos a que llegue el ferry. Desde el aparcamiento se puede ver el puente y la ciudad y las montañas de ayer.  El barco llega, el morro se levanta y salen los coches del interior de la bodega. los coches empiezan a poner sus motores en marcha. Yo no se donde la llave del contacto. El motorista (que estaba jugando con su psp) pasamos los primeros (mejor así no nos tragamos los humos) Dejo mi bici en un lugar para vehículos de dos ruedas y subo a ver si tienen una maquina con el pac-man en este ferry.

foto de m-louis

foto de m-louis

Ya habían pasado un par de horas desde que partimos de Tokushima, y por lo menos hacía tres cuartos de hora que echaba de menos mi segundo desayuno. Las máquinas de bebida de este ferry no me llaman demasiado la atención y el pequeño bar, solo tiene chucherías (con las ganas de fabada que tengo)

Salgo al fín del barco y soy bendecido con dos konbinis uno a cada lado de la calle. No me ando con miramientos y me compro el obento que según la etiqueta contiene más calorías. Casi me chamusco las pestañas con el vapor que sale del interior, y sentado en un muro y con mis cosas como mesa hago estragos en el arroz que más que arroz parece una piedra refractaria. Saciada ya mi ansia monto en la bici y salgo del aparcamiento. En la tienda de enfrente otro ciclista sale con un kappu ramen en la mano. Dando cortos pasos cual Chiquito de la Calzada se acerca a su bici. Cruzo la carretera y voy a saludar, (ahora que tengo el buche llenos ya puedo usar mi otra neurona en algo que no sea buscar comida). No hablamos mucho, el tenía no tenía demasiado tiempo si no quería perder el ferry y además tenía la boca llena. A mi tampoco es que me sobre el tiempo si quiero llegar de día.

Si parar desde la una y media hasta las cinco, para llegar de noche al albergue. Este lugar no es como los demás,  a parte de albergue también es una tienda de deportes, y un restaurante.  Espero en la entrada un momento hasta que sale un chico a atenderme.

-Buenas noches quería quedarme a dormir esta noche-

-Lo siento mucho pero estamos completos- (mierda y pa que teneis el teléfono)

-Esta mañana llamé varias veces por teléfono pero nadie me contestó- me quejo amargamente.

-Lo siento mucho no se que puede haber pasado bla bla bla. No se preocupe voy a preguntar en los alrededores a ver si hay sitio-

-Pues ta lo agradezco, pero tengo un presupuesto limitado-(creo que esta igual no cuela) se va a llamar por teléfono y me deja esperando en una mesa con una revista de la que no entiendo ni papa.

Ya había visto todas las fotos un par de veces cuando vuelve con su teléfono inalambrico en la mano a darme la mala noticia.

-¿Hay algún sitio donde pueda poner mi tienda de campaña?- pensativo se rasca la cabeza con una mano.

-Aquí mismo, pero… es que cerca hay gente durmiendo-

Pues que quieres que te diga me parece lo más natural del mundo que la gente duerma por la noche.

-No te preocupes no voy a hacer ruido ni a molestar a tirar basura…-

-Nono no, no es eso. Ven conmigo, acompáñame a la puerta-

salimos a la calle dimos unos paso y entonces esperamos un momento y cuando las luces  iluminaron un pequeño edificio de madera. ahí arriba hay un baño y un aparcamiento pero hay gente durmiendo en los coches.

-Ningún problema, yo no ronco muy fuerte-

Terminamos la conversación dentro con el típico mantra de mis orígenes étnicos motivaciones y buff cuantos sitios. Pero la cosa no acabará así aun me queda un cartucho y es que se nota que la cagaron esta mañana y el que va a dormir al raso soy yo. Así que como quien no quiere la cosa…

-¿bueno me invitareis a un café por lo menos?-le suelto con la mejor de las sonrisas que puedo fingir. Cual es mi sorpresa que no sólo me invitan a un té si no que para acompañar la bebida me dan un buen plato de arroz con curri y bonito.

Con mis necesidades alimenticias mejor que satisfechas dejo que mi tienda se ponga cómoda sobre el césped y a sobar.

Ver “スソの旅” Vuelta Japón en bicicleta en un mapa más grande

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