31ª Etapa: De shimanto a Kochi

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Jueves 25 de diciembre del 2008

 after the rain

Hoy es navidad, afortunadamente no es blanca. Despierto en mi pesebre y salgo a disfrutar de la fresca mañana.  Saco todas las cosas de la tienda y empiezo la agotadora tarea de arreglar el último pinchazo del día anterior. Descubro que esta vez la culpa había sido mía, no me quedó bien pegado el primer parche del dia, y con tanto sacar y meter la cámara se despegó el parche lo suficiente como para que perdiese un poco de aire. Después de hinchar la rueda bombeando mil veces (ayer eché mucho de menos una bomba un poco más grande) recojo todo el equipaje y cargo la mula. Cuando salgo de entre los árboles descubro un hermoso paisaje que ayer no pude admirar por que era demasiado tarde. No dejan de sorprenderme las terrazas , solo empaña el momento mágico, el horroroso chirrido de mis frenos, que no sólo espantan mis sentimientos también asustan a un lugareño que me miró como prenguntandose: ¿anda qué, de dónde saldrá este gañán?

El plan para hoy es llegar hasta Kochi, la capital de la prefectura del mismo nombre, y como el día de nochebuena avancé mucho (a pesar de ir en llanta a cada poco) ya sólo me quedan unos 50 Km para llegar.

vistas desde lo alto de la montaña

vistas desde lo alto de la montaña

La ruta comienza como a mi me gusta con un puerto de 8 Km (notese la ironía).  No me resulta especialmente dura la subida pero el descenso, en el descenso me lo paso en grande dejándome bajar a 60 por hora.

Obviamente la bajada se me hizo cortísima y tengo unas ganas lócas de  pedalear cuestarriba.  Así que me paro en un conbini y me dedico a mi hobby fabortito desayunar por segunda vez.

repostaje en boxes

repostaje en boxes

Agotadas ya todas las escusas me pongo en marcha hasta que la carretera se bifurca en dos tramos una variante con puentes y túneles “lo nuevo” y el trazado antiguo que va por entre las casas y por la costa. En teoría hasta ahora siempre que tomo el camino de la costa es más largo, más entretenido que por el interior y llano (todo ventajas menos por lo de ser mas largo).

Hasta hoy.

la mar océana

la mar océana

Cruzo por debajo de la autopista, pedaleo alegremente por el pueblo hasta que  salgo al campo y decido ir a ver océano pacífico total estoy cerca de Kôchi  y seguro que me sobra tiempo.

Como siempre paso de fijarme en las curvas de nivel hasta que estoy empapado en sudor. Esta colina, de colina tiene bastante poco.

Porfín con la lengua fuera, llego a ver el mar, aunque sorprendentemente la carretera no para de subir. El mar esta a lejísimos en mi vida había visto un acantilado tan alto. Las vistas son impresionantes, y los acantilados altísimos de mas de 100 metros llenos de pinos retorcidos por el viento.

desde lo alto de la montaña

desde lo alto de la montaña

 

Aún que daba un trozo más de cuesta arriba y otra vez haciendo gala de muy poco juicio continuo subiendo haciendo caso omiso de las advertencias de un perro, que desde detrás de su verja me decía que volviese en su idioma perruno. No dí la vuelta porque pensé que des pues de coronar todo ería cuesta abajo o por lo menos un poco llano.

Cuando llegué arriba me di cuenta de mi error aquello eran una sucesión de picos colocados a mala leche Pero  ya me daba lo mismo volver que no.

Para cuando escapo de aquella montaña rusa y llego tierras mas llanas me encuentro con otro problema.  Se levanta un viento fortísimo que apenas me dejaba avanzar a paso pulga, de hecho de vez encuado vienen unas ráfagas que me dejan clavado y tengo que echar pié a tierra.

Un largo puente cruza la bahía y gracias a las fuerzas de la naturaleza tengo que cruzarlo andando si no quiero llegar a nado al la otra orilla. Me adentro de nuevo en la civilización por un precioso paseo marítimo lleno de basura, se no ta que la zona no es demasiado turística. Harto de seguir por esta sitio horrible meto por la primera carretera en dirección a la ciudad y por equivocación acierto, no sólo con una ruta que me lleva hasta la ciudad pero hasta el albergue. Ya me tocaba un poco de suerte hoy. Pero no, aun me quedaba otra metedura de pata en el tintero, y es que no amarre bien un pulpo y de tanto rozar con la rueda se rrompió dandome un buen latigazo en la perna, (que por otra parte lo tenía merecido por despistao).

Así que antes tenía un pulpo y ahora tengo un pulpo con un estético nudo en el medio.

Detras de esa montaña está kochi

Detras de esa montaña está kochi

Después de todo no tardé tanto porque eran las 2  llegué al albergue, no sin antes hacer un poco el canelo, porque entro en un conbini a avituallarme y mientras me daban la vuelta pregunto a un chico gordito: ¿sabes si está por aquí cerca el albergue juvenil?

-Si, es ese edificio de al lado con un cartel que dice “albergue juvenil”-me contesta y señala con el dedo por encima de la fotocopiadora.

¡Madre mía! casi me come, para donde estaría mirando cuando pasé por delante.

Voy con mi bici en la mano hasta el aparcamiento dejo la bici apoyada en la pared y llamo a la puerta. Pronto salió un señor a abrirme la puerta, me tomó nota y me dijo que hasta las 4 no habrían, (como la gran mayoría de los albergues). Dejé mis alforjas en unas taquillas que tienen fuera, y me fui a visitar el castillo, que era lo que me daba tiempo a ver antes de que oscureciese.

castillo de kochi

El castillo de Kochi es uno de los pocos castillos originales que quedan y aunque la torre no es muy grande no deja de ser impresionante. Los fosos y muros están restaurados y el hecho de que todo esté bastante bien conservado se debe a que se convirtió en parque poco después de la restauración Meiji.  Evitando el destino que tuvieron otros muchos monumentos del japón feudal.

Los alrededores del castillo están llenos de paneles explicativos en que cuentan los estudios y descubrimientos de los arqueólogos, en definitiva un paseo muy agradable y como siempre unas vistas impresionantes desde lo alto de la torre. Lástima de cámara de fotos.

Ya de vuelta en el Albergue (nuevecito y todo de madera),  me paso una especie de salón en la que hay un ordenador con conexión a interenet pero una niña de unos 12 años estaba utilizando el ordenador así que me siento pacientemente a leer un poco hablo un poco con ella. Esperando a ver si terminaba de hacer lo que fuese.

Pero mis tripas me sugieren amablemente que lo deje para luego y voy al comedor a cenar. Durante la cena conozco Hiro-san a un motero de 55 años que ha viajado mucho por España,  hablamos un rato de España, me invita a takoyaky me presenta a su esposa (la tercera)  y me invita a ir a su casa, una pena que ya pasé por Kôbe y ya me van a quedar demasiadas cosas por ver como para pasar dos veces por el mismo sitio.

mi recompesa tras una dura jornada

mi recompesa tras una dura jornada

Después de cenar y de revisar mi correo me tropiezo con la niña en el hall. Muy sonrriente me da una especie de postit en el que hay un conejo ciclista muy mono (es uno de mis mas preciados trofeos). Yo a cambio le doy un céntimo de euro que tenía perdido en la cartera desde sabe dios cuando y sube a su habitación tan contenta. (lo sé soy un soso, pero era lo único que tenía,  a parte de ropa sucia y mucho sueño)

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