18ª Etapa: Ya era hora

admin Post in 2008-2009, susonotabi,Tags: , , , , , ,
3

Miércoles 10 de Diciembre del 2008

Hace ya un rato que estoy pedaleando a la orilla del río cuando amanece, hace un frío que pela y casi no siento las mejillas pero me da igual, ya tengo ganas de continuar el viaje. La carretera es llana no hay viento ni tráfico, y después de tres días de descanso me encuentro en bastante buena forma. De hecho estoy esforzándome un poco más de lo habitual sólo por el placer de sentir el viento en la cara y despertar del letargo mis piernas.

De repente en un cruce de golpe baja mi rueda trasera hasta la yanta. Pero me da igual el un pinchazo es una buena escusa para para y descansar un poco. Paro en el aparcamiento de un conbini bebo un poco de agua, me compro algo caliente y empujo la bici hasta un parque en que hay unos baños públicos, por si tengo que usar agua para buscar el pinchazo. Una vez ya tengo la rueda desmontada y la cámara fuera le doy un poco de aire con la bomba e inmediatamente escucho donde esta el agujero que es bastante grande, lo que me ahorra tiempo. Hecho un vistazo a la cubierta y encuentro una pequeña raja posiblemente obra de un cristal que parece coincide con el pinchazo. Saco mi caja de parches, y me pongo a poner mi primer parche del viaje abro el bote del pegamento y aprieto poco a poco, aprieto otro poco más otro poco más, frunzo el ceño mientras investigo el interior del bote de pegamento. Lo estrujo con todas mis fuerzas pero es inútil. Está completamente seco. Eso me pasa por usar un caja de parches de más de 10años sólo porque me gusta.

Resignado vuelvo a montar la rueda y empiezo a empujar la bici. Me tropiezo con un señor mayor con cara de aburrido paseando por la calle. Le pregunto si habrá alguna tienda de bicis cerca, pero no hay ninguna cerca así que continuo caminando espero tener un poco de suerte algún día. Empujo mi bici e intento aprovechar el tiempo comiendo mientras camino. Casi una hora después de empezar a caminar y con el cuello destrozado de mirar para todos los lados a ver si veo algún sitio en una esquina aparece una tienda de bicis, que hace esquina con la nacional. Cruzo la calle dejo la bici en la entrada y abro la puerta. Una campana avista de mi llegada, y una voz de mujer desde la trastienda dice “¡Ahora mismo salgo!”.
-¡Vale!- respondo mientras espero de pié mirando las bicis que hay en el escaparate.

Giro sobre mi mismo cuando escucho unos paso detrás de mi. Una mujer de mediana edad cruza la puerta de la trastienda y viene hacia mi.
-Bienvenido, ¿que desea?- Me pregunta sonriente.
-Pues hace un rato que pinché una rueda y cuando iba a arreglar el pinchazo me di cuenta de que el tubo de pegamento se había secado. (todo esto en un japones bastante macarrónico)
-Ahora mismo no esta mi marido que ha salido a atender a un cliente- pero volverá enseguida así que si quiere puede esperar aquí.- me responde indicando me con la mano a un taburete junto al mostrador.
Me invita a un café mientras charlamos un poco, y enseguida una pequeña furgoneta aparca en frente de la tienda, y se baja el marido de la señora.
-Este chico tiene una rueda pinchada- le dice su mujer mientras el mecánico me saluda.
Me arregla el pinchazo en apenas unos minutos gracias a que le dije donde estaba el pinchazo y no hubo que desmontar la rueda.
Mientras su marido, hincha la rueda y comprueba la presión la señora me comenta que compre el pegamento en una tienda de 100 yenes que es mas barato. (
Conversación que dice mucho de lo poco interesados que están en hacer negocio conmigo) porque podrían venderme ellos un juego de parches mas caro y tan contentos.
Aun tenia la rodilla en tierra cuando pregunto que debo; lo dueños se miran entre ellos y me dicen que no me van a cobrar por la reparación, y entonces el mecánico señala a unos radios.
-Esto es muy ingenioso- dice mientras me agacho a mirar, y no me lo puedo creer. Los animales de Iwakuni como no tenían radios de la medida de mi llanta pusieron otros enganchandolos al cruce otros rádios.
Menuda chapuza no me extraña que se piense que lo hice yo. Me hierve la sangre y me dan unas ganas terribles de volver a Iwakuni a cebarles la rueda poruq para hacer esa mierda me lo pudieron haber arreglado el viernes.

Me despido y no me atrevo a preguntar si tienen radios de esa medida porque siendo como son seguro que me los quieren cobrar. Les doy las gracias por el arreglo, el café y la charla y continuo la marcha. Está claro que es una chapuza pero puede que aguante un día por lo menos hasta que encuentre una tienda con bicis de carretera donde seguro que tienen radios de esta medida o otra rueda, ya me da igual.

Vuelvo a montar en la bici con las sensación de que perdí bastante tiempo pero cuando miro al mirar el cuentakilómetros me doy cuenta de que no se me había dado demasiado mal y ya pasaba de los 60 Km.

A las 4 de la tarde empiezo a buscar un sito para acampar, paro en un combini a comprar algo de cena y mientras guardaba mi compra en las alforjas una chica joven me saluda se mete en el coche. Sonrío alegre como un idiota mientras cierro las alforjas monto en la bici. Mientras salgo del aparcamiento, me adelanta en un coche pequeño conducido por la chica de antes y otra más. Desde dentro me dicen “bye bye” y adiós con la mano. Me pongo mi máscara de aventurero interesante viajando en bicicleta, saludo con la mano y digo “adiós”.
Normalmente me saludan camioneros o coches cuando se cruzan conmigo pero es la primera vez que atraigo la atención de dos chicas jóvenes. Suelo ser más popular entre las mujeres aburridas con muchas ganas de hablar, poco que hacer y una media de edad de 65 años. Con lo que gracias a este pequeño encuentro continúo mi búsqueda de un lugar en el que pasar la noche por una carretera secundaria que se aleja de la costa y por tanto de los pueblos. Me meto por una pista forestal que sube por una ladera boscosa y en medio de un espeso bosque de bambú entre los gruesos tallos monto mi tienda, aparco la bici y me hago un pequeño asiento con dos tallos caídos. Me siento a esperar la puesta de sol antes de cenar y meterme en mi saco a dormir.

« Prev: :Next »

3 Responses to “18ª Etapa: Ya era hora”

Leave a Reply